







Hace un tiempo alguien me enseñó que viajar fortalece el corazón…
Y después de pensarlo por un segundo entendí que no hay nada mas cierto.
Necesité irme lejos para entender que cada día tiene un gran motivo para sonreír.
Tuve que irme muchos quilómetros mas allá de mis horizontes para comprobar que una sonrisa, dice más que MIL palabras, y que no se necesita saber muchos idiomas para entender lo que siente alguien que habla distinto.
Estuve muy muy muy lejos de casa y entendí que el mundo es nuestra casa, y que si estoy feliz conmigo, no importa lo que los demás hagan, digan o piensen, si yo estoy convencida de que eso que quiero es mi camino a la felicidad, no tengo que dejar que nada me distraiga ni me haga caer…
Eso y mas, entendí en mi viaje.
